
El mega show del cantante aterriza hoy en Mendoza con una caravana de bailarines, músicos y técnicos. Todavía quedan tickets.
Todo listo. El estadio de Andes Talleres recibe hoy al boricua más famoso del planeta para el último recital en Argentina del M+A+S Tour que viene desde principios de este mes deslumbrando al país. La banda Miranda!, claro, también se suma a esta fecha con una apertura de electro pop que propone más satisfacción garantizada.
Será un espectáculo impresionante. Pensemos, como para ir curioseando, que el escenario tiene 20 metros de altura, más de 100 toneladas de equipos de iluminación, sendas pantallas de led y un sistema de sonido infernal operado por un staff técnico íntegramente de Estados Unidos (por lo que se ha contratado hasta taxiflets bilingües) sin contar los 40 miembros del staff local, los 11 camiones de montaje, las 10 oficinas y los 8 camarines instalados para la producción.
Aquellos que todavía no tienen su entrada, sepan que aún hay esperanza: quedan de todos los precios para la ubicación que elijan.
“Al suspenderse el show (de Neuquén) tuvimos que adelantar todo el armado. Es más, tuvimos que contratar traductores mendocinos que están en permanente contacto con la producción de USA, los acompañan desde la lavandería hasta a hacer compras”, comentó el productor, Juan Pablo Moreno.
De este lado de la escena ¿qué más hay que saber del show? Primero, la posibilidad de ver a Ricky Martin en el momento más transparente de su vida. Luego, las canciones del disco “Música Alma Sexo (MAS)”, un álbum de evidente honestidad, que puede ser visto en clave como su propia biografía.
“En el show recuerdo mis inicios, repaso mi crossover y hablo de qué están hechas mis emociones hoy. Y terminamos de fiesta, quitándonos la ropa”. ¡Epa! “Bueno, en un sentido figurado. Porque el señor Giorgio Armani ha diseñado todo el vestuario de los bailarines, los músicos y el mío, y hay que tenerle un respeto”, explicó.
Podemos aventurar que éste será un show musical con fuerte dosis histriónica: diferentes personajes y coreografías, ocho bailarines, nueve músicos integrados al primer plano, una puesta de jaulas de varios niveles, pantallas al fondo y a los costados, sensualismo por doquier, el vestuario de Giorgio Armani y la siempre inminente fiesta loca, es la apuesta de esta mega producción que busca proyectar un glamoroso cabaret ambulante con divismo latino.
“Tengo muy en claro que en este negocio vale la euforia, la adrenalina. Armé un show en esos términos”, aseguró el símbolo pop.
Claro que sonará “She bangs”, “La Copa de la vida”, “Shake your bom bom”, pero también puede que las baladas del pasado (“Fuego contra fuego”, “Te extraño, te olvido”, “Amor de mi vida”) rememoren una época de concesiones que también aceptó. Incluso, hasta es posible que escuchemos algo de Menudo, la banda donde el joven Ricky empezó a descubrir su verdadero y ascendente camino.