Buenos Aires que recomienda The New York Times

Lo único incesante en la Argentina es el cambio: los giros políticos de ciento ochenta grados ocurren habitualmente y la economía se convierte de forma constante. En el mes de octubre, los argentinos expulsaron a través de su voto al partido de derecha que había estado en el poder a lo largo de 4 años y lo remplazaron con el Frente de Todos, de izquierda, en unas elecciones que reflejaron la insatisfacción debido a la inflación y a otros inconvenientes económicos. No obstante, los residentes de la ciudad de Buenos Aires están tan habituados a esta clase de avatares que la urbe prosigue adelante, sin importar un mínimo qué pase, abriendo pasmosos restaurants nuevos, ofreciendo paquetes de viajes, ideando formas diferentes de enseñar la oferta vitivinícola siempre y en todo momento apasionante del país, desarrollando un ambiente artístico extraordinariamente estimulante y también inventando giros creativos para todas y cada una de las tradiciones, desde los temtempiés hasta las librerías.

Visitar Buenos Aires siempre y en toda circunstancia es una experiencia llena de nuevos descubrimientos y también iconos amados por todos.

Viernes 1-tres p. m. Libros y cuerpos
En el vecindario prometedor de Chacarita, hacé una parada en el Almacén Comunal, una nueva cafetería con menús de desayuno, comida y cena y una estética de azulejos blancos que la vuelve moderna. Se sirve una buena selección de snacks, café fuerte, y vinos y cervezas locales. Después explorá el Camposanto de la Chacarita cerca de ahí (entrada libre), un camposanto enorme que es hogar permanente de luminarias como el vocalista de tango Carlos Gardel, mausoleos preciosos (ciertos cuales podrían contener a una familia pequeña), y un torrente de ornamentos que hacen de los caminos sigilosos un sitio alucinante que explorar. De ahí, anda a Falena y tocá el timbre a fin de que te dejen entrar a esta librería y cafetería oculta, donde un sofá ancho y muchos sillones te invitan a tomar algún ejemplar de los anaqueles, que están repletos de todo género de libros, desde traducciones en castellano de Amoz Oz hasta una compilación de fotografías afganas de Steve McCurry. Con el atrayente diseño de ladrillo y cristal, el patio radiante, los rincones agradables, las gacetas esotéricas y la buena selección de vinos, es simple pasar toda la tarde acá.

5:30 p. m. La hora del vermú
A solo 2 cuadras de Falena se halla un relajado bar de el rincón con un linaje impecable: los dueños son 4 de los nombres más esenciales del país en la industria de bares, restaurants y vinotecas. Se unieron para crear La Fuerza, una marca de vermú inspirada en la vieja tradición de temtempiés del país, y lo sirven en este animado sitio que tiene exactamente el mismo nombre y se inauguró en dos mil dieciocho. Los vermuts colorados y blancos de barril están hechos con yerbas locales y mezclados con soda o bien agua tónica, la bebida idónea para ya antes de la cena. El bar normalmente está lleno en la happy hour (de 6:00 a 7:30 p. m.), cuando el vermú con soda cuesta más o menos 100 pesos, o bien menos de 2 dólares americanos, en lugar del costo frecuente de ciento cincuenta y cinco pesos, mas hay otra happy hour entre mediodía y la 1 p. m.

ocho p. m. Cena con Julia
Cada semana hay nuevas ofertas en el ambiente restaurantero, mas Julia, estrenado hace poco, ya tiene una serie de apasionados fieles. Julio Baez, el chef y dueño, ya antes trabajaba en Aramburu Bis, otro establecimiento notable de la ciudad de Buenos Aires, y ha creado su local, con solo diez mesas y un solo mesero. La carta de una sola página tiene una lista con platos que combinan ingredientes de formas renovadoras y deliciosas: salchicha con apio, lengua de vaca con pomelo y tapioca, nueces de la India con curri y kéfir. Toda la carta cambia mensualmente. La carta de vinos asimismo es breve y genial, llena de botellas nuevas de pequeñas bodegas innovadoras; prueba el Malbec de Bodega Pielihueso, si está libre. La cena para 2 con vino cuesta cerca de tres mil pesos.

Sábado nueve a. m. Desayuno saludable
En una urbe donde cualquier espacio (un tramo de vereda, el capó de un vehículo) puede y es transformado en un asador improvisado, el alimento saludable no siempre y en toda circunstancia ha sido una prioridad para sus residentes. Ciertos chefs tratan de mudar esa situación. A la cabeza se halla Narda Lepes, quien se capacitó en la ciudad de París y cuyo Narda Comedor, con menús diferentes a lo largo del día, es un santuario de el alimento saludable, llena de vegetales en esta urbe carnívora. Ve al vecindario nórdico de Belgrano para desayunar iogur casero con miel y condimentas, huevos y palta, aparte de un jugo verde fresco. El desayuno para 2 cuesta en torno a ochocientos pesos.

once a. m. Museo de recuerdos
El Espacio Memoria, una vieja academia naval transformada en centro de detención, ahora es un museo dedicado a documentar las torturas y las desapariciones que marcaron los años oscuros (de mil novecientos setenta y seis a mil novecientos ochenta y tres) de la dictadura militar. Utilizando tácticas dadas por los estadounidenses, los oficiales raptaban a miembros de los sindicatos, a los sospechosos de ser socialistas y a otros “subversivos”; les cubrían la cabeza con capuchas y los llevaban al centro en auto. La mayor parte eran torturados y asesinados, y miles desaparecieron. Las fotografías, los documentos y otras pruebas de tortura, fúnebres mas fascinantes, están en castellano y distribuidas en las habitaciones donde ocurrieron, con buenas traducciones al inglés en todos y cada sala (pon atención a las correcciones garabateadas en los letreros, con cambios en los pronombres y los textos a fin de volverlos más inclusivos para todos y cada uno de los géneros). Entrada libre.

1 p. m. Parada lechera
El Patio de los Lecheros, que alguna vez fue una estación de ferrocarril donde llegaban las entregas de leche desde el campo, ahora es un espacio gastronómico con largas mesas comunales al centro frecuentado por jóvenes parejas enamoradas, progenitores con pequeños (en ocasiones un mago pasea entre la multitud efectuando trucos) y familias multi generacionales completas, desde abuelos hasta bebés. Cuando el tiempo lo deja, las filas para los puestos de parrilla, pizza y tacos pueden volverse largas, mas ponete cómodo con una cerveza artesanal, una copa de vino orgánico o bien un Fernet con Coca Cola(un tradicional argentino) y espera a que la gente empiece a irse. Hay un DJ que toca música y las filas de sombrillas con los tonos del arcoíris colgadas sobre el patio agregan un toque festivo, y todo el entorno es relajado y ameno. El almuerzo para 2 cuesta cerca de ochocientos pesos. Si viajás con chicos y querés fatigarlos poco antes del almuerzo, la Plaza Ángel Gris, uno de los múltiples parques de calidad de la urbe, está a solo una cuadra cara el norte.

tres p. m. Tarot, vino y compras
Mochilas hechas con paracaídas, talleres de álbumes de recortes, bolsos de maquillaje con estampados artesanales, enterizos de lino y lecturas de tarot: hallarás todo esto bajo el techo de la Galería Patio del Liceo, un sitio fantásticamente entretenido en la escandalosa avenida Santa Fe. Hay un patio con mesas y una barra de café, y, en el piso superior, se halla Bebé Vino, una pequeña vinoteca y bar llena de botellas arriesgadas de productores excéntricos, todas y cada una escogidas por los copropietarios Martín Bruno, ganador de tantos premios reputados de sumiller que ni tan siquiera se pueden contar, y Victoria García, su asociada y artista. En ocasiones abren botellas para hacer catas espontáneas o bien te dan una copa de prueba a fin de que la tomes mientras que paseas por las tiendas y retornes a adquirir ciertas botellas para llevártelas a casa.

January 21st, 2020 by