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February 20th, 2017 by Patricio

Publicar libro

Para los escritores noveles es fácil caer en el desencanto y el nihilismo a la hora de intentar publicar su primer libro. Hay demasiada desinformación al respecto, e incluso, un par de teorías conspirativas. Por esto, a siete escritores les hice un par de preguntas para, más o menos, poder hacernos una idea sobre la real situación de publicar un libro en Chile. Vea y compare.

La primera pregunta fue: ¿Cómo se gestó la publicación de tu primer libro?

Leonardo Sanhueza (@sanhuezov). Mi primer libro se publicó porque algunos amigos lo leyeron, les gustó y lo publicaron. Era la Editorial Stratis, una de las precursoras del actual boom de editoriales independientes, y fue financiado mediante unos fondos concursables de la Universidad de Chile.

Carla Guelfenbein (@carlaguelfenbei). Cuando escribí mi primera novela, El resto es silencio, no tenía ninguna certeza de que fuera a ser publicada. Entregué una copia a cada una de las tres editoriales más importantes, y ninguna me dio mucha esperanza. A las pocas semanas tenía la respuesta positiva de las tres.

Maori Perez. Mi primer libro, Cerdo en una jaula con antibióticos, fue un objeto artesanal que se gestó a partir de la iniciativa de un profesor de literatura, Eduardo Jiménez Labra, y algunos asociados a la rama se fueron asociando al proyecto, lo que desembocó en que se vendieran todos los ejemplares (50) el mismo día en que se lanzaba el libro en la Biblioteca Pública Municipal de La Reina. También devino en algunas obras de teatro.

Kato Ramone. Respetando a los que deciden autoeditarse, siempre tuve claro que nunca pagaría para publicar. Dudo que el mundo esté ansioso por leerme, como para gastar los pocos pesos que tengo en publicarme. Mi primer libro, de poesía, se editó en trescientos ejemplares, de manera muy humilde pero a la vez muy digna, como parte del premio de un concurso nacional de poesía que gané el año 2004.

Maria Jose Viera Gallo. Mande el manuscrito de Verano robado a dos editoriales “grandes’. En ese tiempo no existía el boom de las editoriales indis. Alfaguara termino publicándola luego de pasar su comité interno de evaluación. Andrea Viu, la editora ya me había publicado mi cuento “La maleta de Úrsula”, cuando gano el concurso de revista Paula el 2004 y estaba entusiasmada con leer la novela, aunque no me prometía su publicación a ojos cerrados. Al final resultó aprobada y partió rápidamente a imprenta.

Jorge Baradit (@baradit). Fue un fenómeno absolutamente fortuito. En un ejercicio de voluntad asociado a las mismas razones por las cuales hice una ruta de trekking muy exigente o me sometí a pruebas físicas ridículas, escribí una novela recogiendo la sistematización de un cluster de pesadillas y visiones inconscientes que arrastraba como un tumor desde unos años antes. La novela quedó tirada un par de años hasta que conocí a Carlos Labbé mientras escribía, junto al cineasta Cristóbal Valderrama, el guión de lo que sería Malta con huevo. Lo consulté por el uso del punto y coma, me preguntó si escribía, le dije que no pero que tenía una novela, se sorprendió y me pidió verla. Unos días después me pidió mostrársela a su editora, en esos días preparaba la edición de Libro de plumas, a ese entonces la maravillosa Andrea Palet. Ella me llamó un par de meses después muy suspicaz, para preguntarme si yo la había escrito, que si ella buscaba en internet no se iba a encontrar con ninguna sorpresa. Me hizo mucha gracia y olvidé rápidamente el asunto. Recibí una nueva llamada al mes siguiente, siempre insistiendo en que esos contactos no implicaban una futura publicación, y luego otra para citar una entrevista. Todo muy raro, me sentía tomado con pinzas, sospechaba conversaciones de trastienda impensables. Ese noviembre de 2004 pagué mi entrada a la Feria del Libro de la Estación Mapocho como todos los años, pedí autógrafos y compré lo necesario. En febrero la Andrea me llamó para que fuera a firmar el contrato. Fui muy poco expresivo, ella parecía más entusiasmada que yo. Era todo muy raro, Ygdrasil sería la primera novela de ciencia ficción chilena en ser publicada por una transnacional, cuando nadie daba un peso por la ciencia ficción. Prefería esperar, vi la correccion de estilo, diseñé la tapa, me tomaron la foto de solapa, y seguía inexpresivo, desconfiando, suponiendo que en cualquier momento se caía todo. Mis amigos de la sci-fi chilena reaccionaron muy mal, sintieron que la gloria se las estaba robando un recién llegado que no había sufrido lo suficiente, como ellos. De pronto en octubre la Andrea me pide que vaya a su casa y me entrega un ejemplar de Ygdrasil impreso, sorpresa, ojos muy abiertos, todavía no entiendo nada. En noviembre de 2005 no tuve que pagar la entrada a la Feria del Libro y fui yo, sentado detrás de un mesón y con una insólita fila de gente esperando, quien firmó libros. Todavía no entiendo nada.dummy

Mario Bellatin. Lo hice yo mismo, nunca busqué la aprobación del otro.

La segunda pregunta que se hizo fue: ¿Qué cosas no debería hacer un escritor novel que quiere publicar?

Leonardo Sanhueza. Depende del escritor, creo yo. No hay un “método”. En todo caso, la figura del “escritor que quiere publicar” está siempre a un pelo de volverse patética, a la siga de la ilusión de “entrar” en la literatura. Por eso incluso ha surgido un mercado de ilusiones literarias, en que algunas editoriales chantas se prestan para montar toda la tramoya del “primer libro”, cobrándole al autor todos los gastos de su librito, ese ticket para su Isla de la Fantasía. Pero cada quien sabe lo que calza, supongo, así que los consejos están de más.

Carla Guelfenbein. Lo que un escritor novel no debiera hacer nunca es intentar escribir una novela con el fin de ser publicado(a).

Maori Perez. Un escritor novel que quiere publicar debiera omitir todo lo que no sea riesgo. Ya tendrá cincuenta tomos a cuestas de su obra completa para hablar desde el territorio de lo estable. Primero debe experimentar muchísimo y dar qué hablar. Ese es el sabor de las generaciones.

Kato Ramone. Hay varias alternativas. Ganar un concurso que incluya publicación, ganar un concurso que genere interés de editoriales por tu escritura (así se gestó la publicación de mi primera novela, después de ganar el concurso de revista Paula, pero sobre todo se dio el hecho de conocer a un editor que ha apostado por mi trabajo), mandar manuscritos a las editoriales, ver si te leen y se te aceptan, en fin, y siempre queda, para quien quiera y pueda, la posibilidad de autoeditarse. Lo más importante de todo parece obvio, pero en el fondo no lo es: escribir sin desesperarse, sin desvelarse por publicar. Cuando se trabaja con convicción y seriedad, las cosas en algún momento se dan, no solas, sino como producto de ese trabajo.

Maria Jose Viera Gallo. Creer que no lo van a publicar porque no tiene un nombre o no ha ganado un concurso o no tiene amigos en la editorial. Hay pocos libros nóveles de calidad circulando afuera de los laptop y los editores están abiertos de recibir manuscritos. No debería entonces frustrarse de antemano, ni tampoco desechar toda a gama de editoriales que hay desde las transnacionales a las más indis. No hay que casarse con ninguna de antemano y es bueno para el libro que busque su casa hasta encontrarla..

Jorge Baradit. No tengo idea. Yo no hice mucho. Creo que lo primero es entregarle tu texto a personas de confianza, exigiéndoles una crítica fría. Los chilenos somos dados a las palmaditas en la espalda y malentendemos el apoyo y la amistad. No aferrase a una idea o a un texto, si no funciona desecharlo y continuar con otro, no ser fiel a la obra sino a uno como autor. Cuando se tenga un texto que parezca llenar un espacio pendiente en el paisaje, someterlo al criterio de las editoriales. No cejar, enviarlo a todas, y si no hay respuesta o rechazo, insistir en otras. Si todas lo rechazan seguir adelante con otro texto. Siempre apoyarse en otras miradas, sin perder el propio tono. Entender que lo más importante es el propio camino como creador, que la publicación no es el objetivo, sino la consecuencia de haber llegado a obtener un pequeño grial a través del oficio, camino que ojala te tome toda la vida porque no hay nada más triste que llegar, en realidad. La publicación es la muerte de una etapa, no la gloria de un triunfo. Seguir adelante es fundamental. Entenderlo como lo entienden los artistas plásticos, la obra es sólo una sección que da cuenta de un momento específico de “la obra” mayor. Un dar cuenta del estado del oficio.

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