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September 28th, 2018 by Patricio

Cualquiera puede cantar? El instrumento (la voz, el sistema respiratorio) lo tenemos habilitado (prácticamente) todos. Y aquello que aseveraron los Genuinos Decadentes es casi una realidad: en la ducha o bien arriba de un escenario, en un viaje en colectivo o bien en una investigación de grabación, hay tantas voces como personas en el planeta. Y hasta ciertos vocalistas triunfantes con serios problemas de afinación. Tras las que escuchamos, es posible que haya una técnica, un procedimiento, una disciplina y un maestro. En ese sentido, profesionales de la voz (muchos de ellos artistas masivos) opinan sobre la relevancia de estudiar y adiestrar al “músculo” y el corazón de la música popular.

“Estábamos por iniciar nuestra primera clase en su estudio hogareño de clases de musica y clases de canto buenos aires y prendió un cigarro. Lo miré y le dije: ‘O lo apagás o bien llamo a un remis. Por el hecho de que te estoy por dar una clase de canto y no lo puedo hacer si vos fumás’. Se quedó helado, atónito… mas lo apagó. Entonces me afirmó que, en cuarenta años de carrera, jamás había tenido una piquetera que le afirmara qué debía hacer. De ahí que me afirmaba ‘piqueterita’ y ‘cheguevarita’”. De esta manera recuerda Grace Cosceri su primer encuentro con Luis Alberto Spinetta, de quién cuidó la voz desde mil novecientos noventa y nueve hasta dos mil nueve, tras el insigne espectáculo de las Bandas Eternas. “El era adepto al tabaco, fumaba mucho. Entonces trabajábamos en el cuidado de sus cuerdas vocales, por el hecho de que el cigarro deseca a las cuerdas y a la glotis, con ejercicios de hidratación y respiración, que son como la kinesiología para los músculos”, especifica, quien además de esto le dio lecciones a Juanse, Nito Mestre y los Illya Kuryaki, entre otros muchos. Sobre su procedimiento, tanto de aprendizaje como de enseñanza, dice: “Mi mayor referente para adiestrar mi voz es el canadiense Spencer Welch. Es parte del equipo de Sett Riggs, adiestrador vocal de Prince, Michael Jackson, Stevie Wonder y guía del procedimiento con el que estudio, SLS (speech level singing). Es el que enseño: te saca todos y cada uno de los clisés, te hace instintivo, único y personal. No hacés vocalizaciones eternas, no te engolosina la voz. Tampoco daña practicarlo ni produce nódulos o bien pólipos en la garganta o bien otros inconvenientes en las cuerdas vocales: las sostiene jóvenes”.

Por su lado, Nicolás Amato es un experimentado maestro que tiene como pupilos a 2 de las voces más estridentes, coléricas y personales del rock de el día de hoy, Marcelo Corvalán (Carajo) y Walas (Massacre). “Marcelo es un soldadito, asimila la técnica de forma sorprendente. Lo que me alegra, pues lo que hace con su garganta… pareciese que hace un esmero exorbitante, mas tiene una técnica tremenda”, afirma Amato. Su procedimiento de trabajo, asevera, es “el mantenimiento del instrumento, que es todo el cuerpo, desde la punta de los pelos hasta los pies. Aparte todo debe ver con el manejo de la psique, con el comportamiento social, con el altruismo, con el egoísmo… No hacemos únicamente técnica respiratoria o bien vocal: asimismo charlamos de la vida, los pupilos procuran consejos, creencias. Un vocalista es, además de esto, un comunicador y creo que deberían desarrollar la conciencia de que son mensajeros”. Walas, certifica: “Lo adoro, es mi líder. A lo largo de la mitad de mi carrera fui reluctante a lo académico, como buen anarcopunk que soy. Mas me cambió la vida, me dejó continuar siendo punk desde la performance y transformarme en un artista. Es muy terapéutico ir con él: escribió libros sobre de qué manera ser feliz en la vida, sin ser dogmático ni autoayuda. Me equilibra el ego. Nos subimos a un escenario y corremos el peligro de creérnosla, de ponernos en vez de ídolos. Yo voy con él y bajo a tierra”.

Diego Torres, Abel Pintos y Lali Espósito son bestias pop: 3 de los artistas más taquilleros y con más escenario encima. Coinciden en reconocerse como “estudiosos del instrumento”, manteniéndose entrenados entre giras. “La vocalización es imprescindible en mi vida: la hago todos y cada uno de los días, con diferentes intensidades, en dependencia de qué actividad vocal vaya a tener. Acompaño con dieta sana y adiestramiento físico, por el hecho de que para cantar se emplean considerablemente más músculos de los que imaginamos. Y tras un espectáculo, es fundamental elongar y efectuar el cool down, para relajar las cuerdas vocales”, explica Abel. Lali coincide: “Trato, en la mitad de mis días agitados, de hacer clases y ejercicios. En ocasiones, mientras que me baño o bien mientras que manejo. Es como adiestrar y robustecer al cuerpo”. Diego Torres asimismo se revela rutinario y metódico: “Realizo ejercicios de foniatría, que sirven como elongación y estiramiento de las cuerdas vocales. Recomiendo hacerlo todos y cada uno de los días: despertarse y iniciar, aun ya antes de hablar”.

“El aprendizaje de la voz, con relación a otros instrumentos, es diferente pues no lo ves. Debe ver con una observación del cuerpo, con la introspección. Escojo trabajar con la idea de los colores, relacionar los sonidos con la pintura, las texturas, las paletas…”. Lo afirma Lidia Borda, vocalista que de colores sabe, en tanto que su carrera mutó del jazz al tango y de ahí, al blues. Ella asimismo es maestra de canto y afirma que “lo más esencial, para mí, es que el pupilo se reconozca en lo sensible, por el hecho de que esto es transmisión de emociones. La idea es conseguir una técnica que te deje no herirte, tener salud vocal con la mayor expresión y emotividad posible”.

Cuando enseña, el vocalista Mauricio Mayer aplica el procedimiento de “bel canto”. De esta forma lo explica: “Es una técnica italiana, tradicional, que trabaja en los sobreagudos de la voz, lo que es conocido como falsete. Adiestrar en ese registro vocal, robustece, deja resistir espectáculos, giras. Desarrolla voces que no sean resistentes y asimismo recobra a quienes hayan sufrido lesiones por mal empleo o bien falta de técnica. Es como un pilates con la voz”. Con respecto a la relevancia de tener o bien no entrenada la voz (ver recuadro), Mayer piensa que “si uno sostiene el adiestramiento con disciplina y cuidado, la voz se sostiene joven a lo largo del tiempo y cada vez puede más cosas, en vez de menos. Esa es la una gran diferencia que hay entre quién adiestra y quién no. En ocasiones por puro desconocimiento, uno tira y tira de la voz, pues piensa que es inagotable… mas no. Es esencial cuidarla y que cada espectáculo sea dejar la vida desde el corazón, el ánima y lo artístico, mas no desde el instrumento”. 2 que adhieren a sus clases son los vocalistas de Miranda!, Ale Sergi y Juliana Gattas: “En la temporada en que tocábamos en discos, chillábamos mucho para escucharnos cantar. Ahí nos rompimos la garganta. Ahora adiestramos para tener el músculo robustecido y para no abusar del instrumento”, aprueba Juliana. Ale afirma que, además de esto, van juntos a crossfit, favoreciendo asimismo a un mejor desempeño sobre el escenario. ¿Y de qué forma canta? “No me siento el más afinado del planeta, mas mi idea es afinar siempre y en toda circunstancia. Asimismo puedes ser un vocalista afinadísimo y no trasmitir nada”.

En lo que se refiere a transmisión de sentimientos, el escenario es el enorme instante para todo vocalista. El tanguero Guillermo Fernández medró sobre las tablas, tanto en lo artístico como en edad, transformándose en referente de la voz del género: “El secreto para los conciertos es dormir bien y estar bien alimentado. Asimismo trato de no estar en entornos que se fume. Jamás fumé ni dejo que se haga ni mi casa ni en mi auto. No creo que sea una obsesión desubicada: soy vocalista y la voz es mi instrumento”, cuenta.

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